jueves, marzo 06, 2008

MIS VACACIONES - Redacción



Luego de un año agotador, agarré licencia, y decidí irme de veraneo. Durante mi estadía en la zona rochence de Valizas pensaba en escribir un post que hiciera alarde de mis vacaciones, mi savoir vivre, todo el glamour veraniego, bien se sabe que uno se toma el trabajo de veranear para luego darse dique frente a los demás... bueno, llegué dispuesto a cumplir con mi misión pero antes, visité blogs de amigos y enemigos y me dí cuenta que Robertö me madrugó arteramente mandándose, no uno, sino dos post con fotos sobre sus propias vacaciones en el mismo fucking lugar!!!! Grrr.

Ok. Tranquilicémonos. Yo no tengo fotos tan buenas, pero si poseo una gran verba. Paso entonces a relatar parte de lo que sería mi bitácora de viaje. Me referiré tan solo a partes, de más estaría relatar -por ejemplo- cada siesta que tuve; fueron muchas y de varias horas. Tampoco voy a contar cuestiones tales como las relativas a mis funciones excretoras, porque hay muy poca gente a la que eso le interese y en este blog buscamos la masividad.

Primero y antes que nada debo decir que el pescado se conseguía fresco y barato. Cuando digo fresco me refiero a que lo fileteaban en el bote mismo cuando lo sacaban a tierra y ahí te lo vendían. He preparado chupín, lo hice a la milanga, a la plancha con papel, a la parrilla... Siento que la ingesta de fósforo me ha convertido en alguien más inteligente y quizás mas sabio que el que era cuando me bajé del Rutas del sol aquella tarde en que llegué al rural balneario Rochense. Apelo a este estado de iluminación para pasar a relatar:


1) Factor clima: Soleado y serenito

Chupen los giles que se ensartaron en enero con el viento clavado del sudeste, el frio y el agua revuelta. Los días que me tocaron fueron estupendos y las noches de putamadre. Para completar lo paradisíaco asistí a dos interesantes fenómenos astronómicos. Bien se sabe que la luna llena se provoca por oposición al sol, lo cual implica que al mismo tiempo que el sol se pone, la luna sale. En el cerro de la buena vista, una altura de arena y piedras alrededor de la cual el horizonte es bajo en los 360 grados circundantes, uno puede asistir al espectáculo doble de un ocaso en el oeste, sobre la tierra y al mismo tiempo, la salida de una luna rojiza, enorme, imponente en el este, donde, por tratarse de Rocha, está el mar. Lindo. Recomendable para toda la familia.
El otro episodio referido a los astros fue el eclipse. Una noche de temperatura ideal, visibilidad absoluta. Arranca el eclipse, vamo arriba... Que maravilla, pasan 10 minutos, 20... un amigo había ido por un par de días como mi invitado y con él compartimos una botella de cabernet mientras el tan mentado eclipse transcurría. Pero bue... es un fenómeno lento, ya se había acabado el vino y recién iba por una cuarta parte, muy lindo todo pero el sueño venció a ambos. Me fui a acostar, pero vaya a saber qué Dioses me iluminaron para al rato salir a ver en qué andaba el asunto. Salí justo cuando la luna era un circulo rojizo y había oscuridad total. El eclipse minga. Lo increíble era la cantidad de astros visibles, juro que nunca vi tantos. “Que noche Teté”, le grité a los moradores de un rancho vecino que miraban para arriba sin poder acreditar.


2) Factor servicios: Bajas y altas

Para los que conocen el lugar, se los digo sin anestesia: Se incendió el Chupete. El enorme rancho de madera y paja que durante décadas había sido el almacén de ramos generales de Valizas, y que desde unos años era habitado por turistas okupas de escaso o nulo poder adquisitivo, dejó de existir. De tan noble edificación quedan solo cenizas.
Hasta el año pasado había dos súper. Uno cerró y en el terreno del fondo pusieron un “Camping 4 estrellas” digno de verse. El otro, cada verano mejor, de todo para el turista. Mc Yiye ya ni se sabe qué tipo de boliche es. Al firme el Rey de la milanga, cerró Doña Beysha porque no le quiere “pagar impuestos a los comunistas”, hay una parrillada maluca intitulada “no tan que tan” cuyo nombre hace obvia alusión al medio tanque donde preparan el alimento.. alcancé a ver (desde afuera) un cheboli metido en los recovecos que podaron de una inmensa acacia, todo muy natural, muy arbóreo. El menú que figura en un pizarrón consta de esas cosas que come la gente que cree en el yin y el yan. Confieso que no entré a ese boliche por temor a los arácnidos, todo bien, viva la naturaleza, pero desde que el mundo es mundo las acacias están llenas de arañas culonas. Esta ultima palabra me hace pasar al tercer punto:



3) Factor mujeres: Siempre bien.

No estaba yo, al acecho. Los años me han demostrado que intentar ese tipo de cosas es algo que no va conmigo. Por otro lado mi condición de padre soltero de dos párvulos que retozaban permanentemente a mi alrededor y siendo yo novio leal de la Yoli, no configuraba una situación proclive al intento de aventuras amorosas de verano, por mas que no estaba mi fiancée junto a mi en forma física (aunque sí presente en mi atribulado corazón). Pero bue, por mas lealtad y sentimiento que tenga, uno mira minas porque es macho y latino. Uno tiene que observar y evaluar la calidad cárnica de cuanta playa agujeree con el fierro de la sombrilla. Gatas infernales, si, habré visto un par, pero no se si es cosa de la edad, que me llama más la atención el tipo de mujer que (estando buena, obviamente) estimo -por h o por b- que podría llegar a enamorarme. Muchísimas. Es bueno que todo esto se limite tan solo al plano de lo imaginado, seguramente si conociera en persona a esas muchachas, más de la mitad me parecerían unas conchudas incompatibles con mi apasionante personalidad y forma de ser. En fin...algunos topless, por lo general buena elección de mallas, da para recrearse.

4) Factor mar: Buenomuybueno

La playa de Valizas es abierta, normalmente revuelta. Que el agua esté clara es una excepción que no se dio en este caso, aunque tampoco llegaba a estar marrón. Sin embargo, mi gran preocupación era el factor olas, porque el mayor de mis vástagos iniciaba su carrera como surfista. “A ver traé para acá esa tabla” se me ocurrió decirle una mañana en que me decidí a intentar un viejo anhelo. Siempre hubiera querido surfear, pero nunca se me dio durante mis años mozos. Pésimo resultado. Había olas constantes con mucha fuerza (lo que los surfistas de mi época llamaban rompecocos) y yo remaba y pasaba una, y luego otra, y luego otra, y luego otra, sin darme cuenta que avanzaba medio metro y retrocedía 2 con cada ola. Luego de 15 minutos de darle con todas mis fuerzas, cuando miré hacia la costa, estaba casi en la orilla y a 5 cuadras de donde había entrado al mar. Muy bien. Recorrí dicho trecho e intimé a mi primogénito a que inmediatamente se metiera con la tabla y lidiara con mi frustración cumpliendo el sueño que evidentemente no iba yo a lograr cumplir nunca. Tenía frío, por lo cual se resistió hasta que lo soborné con algo, creo que dinero. Se dio algunos porrazos, pero anduvo bastante bien el guacho.

5) Factor planchas: Respect
Durante enero, la calle principal de Valizas se parece a las zonas más densamente pobladas de Bombay o Calcuta. La mayoría de los que deambulan por ahí son individuos que nada tienen de materialistas hasta el momento en que sienten hambre o sindrome de abstinencia. Se apela entonces al clásico mangueo y “genchi, una moneda”, “sale una seca” o “dame un trago valor” son frases que se escuchan permanentemente. Este videoclip de una bellísima canción, en cierta forma ilustra lo que quiero decir:



Por suerte no ocurre lo mismo en febrero, donde la correlación de fuerzas cambia drásticamente a favor de la familia constituida y la población económicamente activa. Creo que no recibí un solo mangazo en todas mis vacaciones.

Tips Valizeros:

Para los no conocedores, se podría resumir la descripción de dicho lugar como un campo adjunto al mar, con la desembocadura de un arroyo que viene de la laguna de castillos; cruzando dicha corriente de agua, hay una ensenada contra la península, rodeada por dunas. Se destaca la duna grande y el cerro de la Buena Vista ya mencionado en este post.

- A Valizas hay que ir sin demasiada expectativa previa. A veces el entusiasmo desmedido de sus visitantes genera historias que provocan en quienes las escuchan, la idea de que ese lugar es la quintaesencia del buen pasar. Ni tanto ni tan poco.


- El paseo al monte de ombúes por las vías oficiales, vale decir, tomarse el barquito, y recorrer el lugar con el guía, tiene escasos puntos altos como podría ser la observación de aves de gran porte y alguna cosa más, pero a mi en particular -que fui hace unos años- me rompió especialmente las pelotas el guía que te obligaba a observar lo que él quería que observaras, te hablaba de botánica y sobrevaloraba el asunto exageradamente en lugar de permitir lo que uno quiere en esos casos, que es que lo dejen tranquilo recorrer el bosque de ombúes a la vera de la laguna. Recomiendo buscar alternativas a la excursión guiada, hay gente que va hasta allí a pie y pasa una noche o cosas así.

- El mejor momento para ir a valizas es avanzado el mes de Marzo. Hay muy poca gente, la vida salvaje se multiplica, y sucede la zafra del camarón en la laguna. Con mediana habilidad para el regateo, se puede conseguir un kilo de camarón fresco por 80 pe. La laguna se llena con cientos de embarcaciones que en las noches encienden cada una su farol a mantilla, un espectáculo digno de verse. En los campamentos que se levantan sobre la costa de la laguna, se arma jodaina, como es lógico.


- Un capítulo aparte son los perros de valizas. Abundan los galgos. Una vez me contaron la historia del porqué, pero posiblemente estuviera yo alcoholizado porque no la retuve. Aparte de los galgos, también pululan los perros cualquierita, mezcla de razas miles. Como bicho amistoso que es, cada can adopta a un caminante y lo acompaña en sus desventuras, evento que ocurre sobre todo fuera de temporada estival. Los dos de la foto fueron toda mi compañía durante un retiro espiritual de 10 días que llevé a cabo hace unos años en pleno noviembre..


- A mitad de camino hacia Aguas Dulces vale la pena visitar un sistema de dunas que avanza sobre los bosques. Es interesante caminar por las lomas de arena y de pronto toparse con la copa de un Pino enterrado o una acacia a punto de ser cubierta por la duna. La gozo por las arañas culonas. Un lugar bastante canuto y que se mantiene sin presencia de demasiados turistas que huellen el terreno virgen. Buen paseo y excelente recurso para cansar niños en días nublados.




Fauna de valizas:

Vaca
Oveja
Perro
Cerdo
Caballo
Sapo
El chajá de Valentín
Culebra
Picaflor
Gaviotín
Bicho tik!
Cangrejo Sirí
Tonina fransicana
Araña
Tortuga Verde
Mosca
Ballena jorobada (entre agosto y octubre)
Pájaros autoctonos varios
Lobo de mar (muerto)
Roncadera
Cuís
Garza

Bueno, dejemos por acá. De alguna forma quise rendir honores al lugar que me trató tan bien y al mismo tiempo competir sanamente con el post de Robertö.